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Bienvenido a Turismo Albarracin

 

Desde Turismo Albarracín, empresa de actividades turisticas, queremos agradecer a todas las personas que encuentran en la naturaleza y el medio rural una alternativa al turismo de interior.

También queremos que encontréis en la Sierra de Albarracín un lugar de referencia en cuanto a la educación ambiental y por ello realizamos actividades en este enclave único, con la intención de hacerte partícipe de este proyecto, recopilando datos e información sobre aspectos naturales, culturales e históricos y de este modo ayudar a la conservación y protección de nuestro patrimonio con el único fin del disfrute partiendo del respeto hacia el medio que nos rodea.

Queremos formar un gran equipo de colaboradores para investigar en todos los campos mencionados anteriormente y conseguir un gran archivo que sirva de referencia a todas las personas interesadas en conocer más a fondo esta zona.

Tenemos un apartado dedicado a la fotografía de naturaleza, en el que podéis mandarnos vuestras fotos para publicarlas, también realizaremos periódicamente concursos fotográficos publicando en nuestra página de inicio la foto del ganador.

Otro de los apartados más importantes de esta Web es el dedicado a la flora y fauna, dónde queremos promover tanto la conservación como la protección de los ecosistemas y los ambientes naturales en los que habitan y para conseguirlo realizaremos actividades relacionadas con el medio, en las cuales prime el conocimiento como paso previo al respeto y protección.

El turismo como alternativa económica de las zonas interiores pensamos que no tiene que ser agresivo con el medio, por ello publicaremos información actualizada para que os programéis la visita a este rincón del extremo suroccidental de la provincia de Teruel, indicando: alojamientos, rutas, actividades, centro de información e interpretación, museos, puntos de interés paisajístico, publicaciones y bibliografía de la sierra, eventos culturales y sociales,….

Nos preocupa el cuidado de nuestro entorno, que en la actualidad está en un claro proceso de recuperación tras los avatares históricos sufridos, por ello, y huyendo de modelos de desarrollo no acordes con las zonas rurales, tenemos un apartado destinado a denunciar todo lo que atente contra el medio y el futuro de las gentes que habitan estas montañas del Sistema Ibérico Turolense.

 

Los 30 pueblos más bonitos de España
Alfredo Merino

A petición de Magazine, un grupo de cualificados expertos se ha enfrentado a la difícil tarea de seleccionar los que consideran que son los pueblos más bellos de España. El resultado es un conjunto de villas y aldeas cuyo conjunto representa un valioso patrimonio rural. Si aún no ha decidido qué hacer este verano, aquí tiene una treintena de destinos espectaculares y sin ir muy lejos...

1. Albarracín (Teruel)
"Esto es lo que hace Albarracín diferente a otros pueblos que, sin la menor duda, también son muy hermosos", explica Antonio Jiménez, director gerente de la Fundación Santa María. Lo dice asomado a una de las ventanas de su despacho abuhardillado del Palacio Episcopal, un edificio del siglo XVIII sabiamente restaurado por la entidad que gobierna. A sus pies, el caserío del que ha sido reconocido por un grupo de expertos como el pueblo más bonito de España. En su geografía, la sabiduría del tiempo y el trabajo del hombre ha hecho que todo encaje con armonía, que no chirríe ni un elemento. "Si acaso esas antenas de televisión, que desaparecerán cuando se coloque el cableado bajo tierra", señala Jiménez.

Este hombre tutela con rigor ejemplar hasta el más pequeño de los detalles de un pueblo al que quiere como a ninguna otra cosa. Y presume de sus logros. "Acabamos de abrir la Casa de la Julianeta, que ha quedado preciosa, y eso que hemos tardado menos de un año en restaurarla". Rescatada de la ruina y convertida en Escuela taller, es uno de los emblemas de la localidad turolense.

Lo mismo que pasó con el Museo Diocesano, que alberga una singular colección de piezas rescatadas del olvido o la simple desaparición. O los cursos, seminarios, jornadas, encuentros, exposiciones y demás eventos que organiza incansable y que ha convertido a su Fundación en referencia obligada, a la que acuden de muchos lugares de España y el extranjero para aprender cómo tienen que hacerse estas cosas.

"Desde el Ayuntamiento y desde la Fundación estamos empeñados en cuidar al máximo estas cosas. Buscamos un turismo de calidad y no masificado. Nos sería muy sencillo hacer lo mismo que en otros pueblos y obtendríamos beneficios a corto plazo, pero nos cargaríamos el Albarracín que más queremos", dice el alcalde, Francisco Martí, del Partido Aragonés Regionalista.

El edil de este pueblo de 1.100 habitantes sabe que esas actuaciones son pan para hoy y hambre para mañana, y que no sería bueno para Albarracín atraer aglomeraciones como las que caen sobre otros pueblos, sin duda igualmente bonitos, pero a los que, precisamente esas masas, han aniquilado su verdadera vocación local y los han convertido en fachadas de un falso mundo rural.

Cualquier obra que se emprenda en este lugar tiene que contar con el visto bueno de la Comisión del Patrimonio, integrada por el Director Provincial de Cultura y Patrimonio, arqueólogos, historiadores y otros profesionales cualificados. Aunque no pertenece a esta comisión, la Fundación Santa María tiene mucho que decir en todas las restauraciones que se hacen y ofrece su asesoramiento para que se ejecuten lo mejor posible.

"Antes, quien quería abrir una ventana o emprender cualquier reforma se molestaba si no le dejaban. Ahora comprenden que es la manera de que venga turismo de calidad, que es nuestra principal riqueza", explica Martí. Se ve que, del primero al último, todos están aquí confabulados para cuidar hasta el menor detalle. Desde su charcutería, Pascual Muñoz sabe que éste es el único camino para el futuro. Hace tiempo pidió permiso para instalar una máquina de bebidas a la puerta de su tienda. Se lo dieron, y ahora la va a retirar. "La voy a meter dentro, creo que afea al pueblo. Y eso que soy el único que tengo permiso para tenerla en la calle".

Esta armonía ha convertido a Albarracín en un pueblo de pintores, que vienen a atrapar su esencia. Lo cuenta José Sánchez Carralero, catedrático de Bellas Artes de la Universidad Complutense, que dirige desde hace años unos exitosos cursos de pintura que se desarrollan por las calles del pueblo. "Es excepcional para la pintura. No sólo por sus rincones y alrededores, sino también por su luz, que varía a lo largo del día y hace cambiar a todos los objetos y a su geografía", cuenta delante de una de las modelos del taller, que posa completamente desnuda entre los alumnos junto a la plaza del pueblo.

"La oferta de encuentros, seminarios, semanas de música, cursos de pintura y demás manifestaciones artísticas son un atractivo suficiente, con otras cosas podemos correr el riesgo de perder la esencia del pueblo", señala la documentada voz de Antonio Jiménez.

Se están abriendo algunos hotelitos de esos que llaman con encanto. De trato personalizado, cocina exquisita y detalles primorosos, uno de ellos lo dirigen Angelines y José Miguel Jiménez. "Nos decidimos por esto y, mira, parece que nos ha salido bien. Muchos de aquí no entendieron el concepto, pero creo que hemos acertado".

Cae la tarde y las sombras se adueñan de las tranquilas callejas. Se encienden la farolas y su luz ambarina cambia entonces la geografía rural. Es la única modernidad de este pueblo con vocación de perfecto.